Comunicación y Riesgos


En muchas ocasiones, los mayores riesgos a los que se enfrenta una compañía vienen de la falta de comunicación que pueda existir entre los miembros de la misma.

Y esta falta de comunicación se puede dar a todos los niveles, tanto de arriba hacia abajo, como al revés, y por supuesto también lateralmente entre departamentos e incluso dentro de los propios equipos.

Como se ilustra en la foto que acompaña a esta entrada, cuando el mensaje que llega no es el original (azul más oscuro), se empieza a distorsionar y a adaptarlo a las propias circunstancias personales o del área y se comienza a distribuir una versión suficientemente distinta del original (azul más claro) que en el peor de los casos puede generar tensión y falta de acción.

Pero hay casos peores, en los que ni siquiera se recibe la versión distorsionada del mensaje original, por lo que es necesario “inventar” un nuevo mensaje (amarillo) que transmitir. En este caso las consecuencias pueden ser catastróficas para la gestión de la compañía: imaginemos la cantidad de mensajes “amarillos” que pueden circular y tener impacto en nuestras empresas.

Y todavía existe otra circunstancia (la del grupo sombreado en gris) que estando en el la parte más baja de la estructura, no recibe ningún mensaje; ¿qué harán entonces cuando tengan que actuar en alguna situación concreta? Probablemente inventar sus propios modos de actuar e intercambiar entre ellos mensajes de todos los colores posibles, incluso llegando a un posible “consenso” sobre cual debería ser el color más adecuado del mismo.

Visto con un ejemplo:

Si el mensaje original, el azul más oscuro, expresara la política y los criterios de aceptación de operaciones de riesgo, imaginemos la distorsión con la que llegaría dichos criterios a la parte más baja de la organización, si las líneas de comunicación no son adecuadas; y sobre todo imaginemos que harían aquellos a los que les llega un mensaje generado en el medio de la organización (amarillo) o peor aún, aquellos que tienen que aplicar las políticas y criterios y que no han recibido mensaje alguno (el grupo sombreado).

Por tanto, aseguremos que:

1.-La comunicación es clara, directa y homogénea. Y para esto hay que apoyarse no sólo en los mensajes y relaciones directas, sino en cualquier tipo de comunicación más general, a través de la intranet de la compañía, de pequeños workshops o seminarios, en los que se tenga la oportunidad de verificar la comprensión de los mensajes por parte de todos.

2.-Eliminemos esas oportunidades de tener “mensajes amarillos” o “grupos sombreados”, utilizando herramientas de verificación de la recepción de la información a todos los niveles.

3.-Hagamos que la comunicación fluya en todas direcciones, no sólo de arriba hacia abajo, sino también lateralmente y de abajo hacia arriba. De esta manera, facilitando el feedback y el intercambio de información podremos aumentar las posibilidades de que todo el mundo tenga el mensaje azul oscuro original.

¡Gracias por compartirlo si te ayuda reflexionar!

Si quieres saber más: www.riskademia.com


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