El efecto Dunning-Kruger


Se trata de un sesgo en el conocimiento descrito por David Dunning y Justin Kruger de la Universidad de Cornell, quienes en sus experimentos demostraron que los individuos más dotados y brillantes se consideraban por debajo de la media, mientras que los menos competentes se situaban por encima de los valores medios y siempre mejor valorados que los otros. En definitiva, se trata, de un sesgo cognitivo que nos afecta a todos, y que de manera más popular se podría también definir como el “efecto tertuliano”; es decir, áquel que habla de todo sin saber de nada, y además y lo que es peor, no sólo no es consciente de que no sabe, sino que cree que sabe más que los demás.

Una de las implicaciones prácticas de este efecto en las empresas se produce en reuniones o equipos en las que los expertos en las materias a tratar suelen ser más prudentes y costarles más exponer sus argumentos ante otros individuos que afectados por este efecto, se muestran más confiados a pesar de tener menos conocimiento.

Aplicando de manera práctica esta teoría a la parte de gestión de riesgos en general:

1.-Ten confianza en que el experto en este caso eres tú; quizás no lo seas en otras materias, pero en este caso sí. Y tienes que demostrarlo.

2.-Prepara adecuadamente los argumentos, y los datos a presentar. Y hazlo de manera dedicada a la audiencia que tienes delante. No es lo mismo participar en un comité de dirección, que en un Consejo de Administración o en un equipo de trabajo.

3.-Acepta y agradece las opiniones e intervenciones de los demás buscando siempre lo positivo que aporten: tú eres el experto, pero tampoco tienes la verdad absoluta. Recuerda que la gestión de riesgos es más un arte que una ciencia y que por tanto muchos aspectos son susceptibles de ser opinables.

4.-Nunca discutas con alguien afectado por este sesgo; no llegarás a un entendimiento, y perjudicará tu posición. Es más constructivo, darle su parte de razón y continuar con tú mensaje. Nunca pierdas de vista que al final, tu objetivo es proteger la compañía y compartir con el resto la manera en la que lo haces, los resultados obtenidos, los riesgos a los que se enfrenta y la mejor manera de afrontarlos.

Y recuerda por último, que habrá materias y ocasiones en las que tú (como todos) estará afectado por este sesgo: conviene que las identifiques, reflexiones sobre ello, y actúes en consecuencia.


50 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo