Grande en lo mío y además...

Actualizado: 20 de mar de 2019



Consideraciones futbolísticas y preferencias emocionales al margen, cualquier observador imparcial reconocerá que estamos ante grandes jugadores de grandes equipos.


Y...¿qué tiene ambos en común?


Además de un innegable carácter ganador, los dos aportan al equipo lo mejor de aquello para lo que fueron contratados; pero sobre todo aportan un extra en funciones en las que inicialmente no se espera nada de ellos; son defensas que atacan y marcan goles y delanteros que presionan, defienden y recuperan balones.


Ser muy bueno en lo tuyo genera una satisfacción personal enorme; dar ese extra de sacrificio en favor del bien común del equipo supera con creces la propia satisfacción y te convierte en un generador de valor añadido, y en un ejemplo de actuación en tu equipo.


Y es que en los tiempos actuales no basta con ser muy bueno en lo tuyo, o tener al mejor en cada puesto: no es cuestión de aptitud sino de actitud.


En la gestión de riesgos ocurre lo mismo: no se puede realizar una gestión adecuada, moderna y eficaz de los riesgos de una compañía sólo con una unidad dedicada a ello; por muy buena que sea, necesita del apoyo y del extra del resto de la compañía.


La gestión de riesgos es cosa de todos: desde los órganos de gobierno que establecen y aprueban el apetito de riesgo en cada categoría hasta los miembros que están en contacto directo con el cliente y que pueden aportar sus percepciones y emociones; sí, emociones, porque muchas veces el riesgo nace de los estados de ánimo y las emociones de nuestros clientes, consumidores, proveedores y/o colaboradores.


A modo de ejemplo, el modelo operativo que mejor me ha funcionado en mi experiencia profesional para la gestión de riesgo operacional es el de utilizar una red de corresponsales en cada una de las distintas funciones de la compañía que dedican parte de su tiempo, esfuerzo y objetivos a recabar y proporcionar información útil para la toma de decisiones al área experta en gestión de riesgos.


Son estos corresponsales (risk champions, risk delegates..cualquiera que sea la nomenclatura) los que al igual que los jugadores de la foto, aportan un extra en sus funciones que contribuye a mejorar la seguridad operativa de toda la compañía e incrementan las probabilidades de alcanzar los objetivos establecidos.


Pero de igual manera, la generación de negocio, debe estar también entre los objetivos y la sensibilidad de los responsables de la gestión de riesgos; aunque ése sea un tema para otro artículo.

5 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo